Las diferencias entre autónomo y autónomo societario

En España, el régimen de autónomos ofrece distintas modalidades de afiliación a la Seguridad Social para aquellos que ejercen una actividad económica o profesional por cuenta propia. Entre los tipos de autónomos, encontramos al autónomo individual y al autónomo societario.
La diferencia entre autónomo y autónomo societario radica principalmente en la forma jurídica bajo la cual operan y sus implicaciones fiscales y de cotización a la Seguridad Social. Este artículo tiene como objetivo clarificar estas diferencias para ayudar a los emprendedores a elegir la opción que mejor se adapte a sus necesidades.
Contenidos
¿Qué es un Autónomo?
Un autónomo es una persona física que realiza de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional, ya sea a título lucrativo o no. Los autónomos deben inscribirse en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) de la Seguridad Social y están sujetos a un régimen fiscal específico, generalmente el IRPF (IRPF autónomos España) y, según su actividad, al IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido).
¿Qué es un Autónomo Societario?
El autónomo societario es aquel que realiza su actividad económica o profesional a través de una sociedad mercantil, generalmente una sociedad limitada, de la cual es socio y, normalmente, administrador. Este tipo de autónomo también se inscribe en el RETA, pero su régimen fiscal y de cotización presenta particularidades, especialmente mirando hacia el futuro con los cambios previstos para autónomos societarios 2024.
Principales Diferencias entre Autónomo Individual y Autónomo Societario
1. Marco Legal y Fiscal
- Autónomo: Opera bajo su nombre y NIF personal. Su responsabilidad es ilimitada, lo que significa que responde con su patrimonio personal ante deudas o responsabilidades derivadas de su actividad.
- Autónomo Societario: Actúa bajo el nombre y el CIF de una sociedad, y su responsabilidad frente a deudas y responsabilidades está limitada al capital aportado a la misma.
2. Régimen de Cotización a la Seguridad Social
- Autónomo: La base de cotización puede elegirse dentro de unos límites establecidos, permitiendo cierta flexibilidad en función de los ingresos previstos.
- Autónomo Societario: La base de cotización está sujeta a una base mínima establecida para los autónomos societarios, que generalmente es superior y puede experimentar cambios como los que se esperan para autónomos societarios 2024.
3. Fiscalidad
- Autónomo: Tributa en el IRPF por los rendimientos obtenidos de su actividad, pudiendo elegir entre estimación directa o módulos en determinados casos.
- Autónomo Societario: La sociedad tributa en el Impuesto de Sociedades, y el autónomo societario tributa en el IRPF por los salarios o dividendos que recibe de la sociedad.
4. Gestión Administrativa
- Autónomo: La gestión administrativa y contable puede ser más sencilla, al no requerir de los trámites de constitución y mantenimiento de una sociedad.
- Autónomo Societario: Implica una gestión más compleja, incluyendo la constitución de la sociedad, el mantenimiento de la contabilidad ajustada a las normativas mercantiles, y la presentación de cuentas anuales.
Ejemplos Prácticos
- Un diseñador gráfico que trabaja desde casa para diversos clientes puede optar por ser autónomo individual, asumiendo una gestión sencilla y una responsabilidad ilimitada.
- Un profesional que, junto con socios, decide abrir una consultoría de marketing digital y busca limitar su responsabilidad personal ante posibles deudas, puede optar por constituirse como autónomo societario dentro de una sociedad limitada.
La elección entre ser autónomo o autónomo societario depende de varios factores, como el tamaño y naturaleza de la actividad económica, la necesidad de limitar la responsabilidad personal y las preferencias en cuanto a fiscalidad y cotización social. La diferencia entre autónomo y autónomo societario es clave a la hora de planificar el futuro financiero y legal de tu negocio.
Es fundamental evaluar cada opción cuidadosamente y considerar la asesoría de un profesional en gestoría o derecho mercantil para tomar la decisión que mejor proteja tus intereses y se adapte a tus objetivos empresariales.
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